Plantas medicinales para el tratamiento del Alzheimer

Plantas medicinales para la prevención y tratamiento de la enfermedad de Alzheimer

La ciencia actual considera a la enfermedad de Alzheimer una enfermedad multifactorial, causada por la conjunción de una serie de procesos inflamatorios, oxidativos y neurodegenerativos que se desencadenan conjuntamente, o unos como consecuencia de los otros.

Por otro lado, los medicamentos registrados para el tratamiento de esta enfermedad son muy poco efectivos, tienen un efecto terapéutico limitado en el tiempo y suelen actuar sobre un solo mecanismo patológico; en una enfermedad que la ciencia está descubriendo cada vez más, como un complicadísimo proceso inflamatorio y degenerativo.

Es en esta tesitura que, aprovechando la gran versatilidad y variedad de acciones farmacológicas de muchas plantas, los científicos se están volcando en la investigación de sus posibles aplicaciones para el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas complejas, como puede ser el Alzheimer.

 

Huperzia serrata


La Huperzia serrata es un musgo de la familia de las licopodiáceas, que es propio de India, Indonesia, Indochina y una parte de Nueva Zelanda. Crece a una altitud de entre los 900 y los 3.500 metros, en zonas subtropicales templadas, y es utilizado desde hace miles de años por la medicina tradicional china, para el tratamiento y la prevención de la demencia.
 

La Huperzia s. es conocida también como Lycopodium serratum, Lycopodio chino o musgo abeto. Imagen Keisotyo.

Huperzina A
 

El principal componente aislado de esta planta es la Huperzina A, un alcaloide que ha demostrado ser tan o más efectivo para el tratamiento del Alzheimer que algunos de los fármacos actualmente utilizados. Concretamente la Huperzina acturía inhibiendo el enzima acetilcolinesterasa, al igual que fármacos como el Donepezilo, la Galantamina y la Rivastigmina.

Estructura química de la Huperzina A. Imagen Emma Wightman.
 

Se ha comprobado también su capacidad antiinflamatoria y antioxidante, que podrían proporcionarle sus propiedades neuroprotectoras. Tomada por vía oral tiene una elevada biodisponibilidad y atraviesa la barrera hematoencefálica de una manera mucho mayor que cualquier fármaco inhibidor de la acetilcolinesterasa con el que se la pueda comparar.
 

En estudios in vitro se ha demostrado que la Huperzina puede proteger contra el daño oxidativo, la disfunción mitocondrial y la apoptosis (muerte celular), procesos todos ellos, asociados a la toxicidad por beta-amiloide. En estudios in vivo ha demostrado ser capaz de antagonizar la isquemia causada por traumatismos cerebrales.

En otros estudios en humanos ha demostrado su eficacia con mejoras en la memoria y en la capacidad de los enfermos de realizar las actividades de su vida cotidiana. Es por ello que que en China, la Huperzina, ya está registrada como medicamento para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer.

La Huperzina es eficaz a partir de cantidades muy pequeñas de sustancia. La posología de la Huperzina es de 50 a 200 mcg al día repartidos en 2 o 3 dosis. Los efectos secundarios, cuando se presentan, son muy suaves y de tipo colinérgico: nauseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal, etc.

 

Bacopa monnieri
 

La Bacopa monnieri es una planta originaria del subcontinente indio y es utilizada por la medicina Ayurvédica, para el tratamiento de los trastornos cognitivos, desde hace más de 3000 años.
 

Hojas y flores de Bacopa monnieri. Imagen Forest & Kim Starr.
 

Los principios activos de esta planta son los terpenoides Bacósidos A y B, del tipo de las saponinas esteroideas, así como una cierta cantidad de flavonoides. Los estudios farmacológicos hacen pensar en diversos mecanismos de acción para los extractos de esta planta. Por un lado sería capaz de intervenir en el sistema de transmisión nerviosa mediado por las monoaminas neurotransmisoras. Por otro, de manera similar a la Huperzina, sería capaz de inhibir el enzima acetilcolinesterasa.

Estructura química del Bacósido A. Imagen Emma Wightman.
 

En estudios in vivo, se ha visto que, en ratones enfermos de Alzheimer, es capaz de disminuir los niveles de beta amiloide. También ha demostrado poseer capacidades antioxidantes dentro de la propia cascada inflamatoria del beta-amiloide.

En humanos, se ha comprobado que es capaz de mejorar la capacidad cognitiva y el humor de los enfermos de Alzheimer. Mejoraron también la ansiedad, el índice de aprendizaje verbal y la consolidación de la memoria.

La Bacopa ha demostrado ser un producto muy seguro, con efectos secundarios de tipo colinérgico muy limitados (nauseas, vómitos, diarrea...). En cuanto a su posología se están utilizando dosis de entre 250 a 500 mg, repartidos en una o dos tomas al día.

 

Ginkgo biloba
 

El Ginkgo biloba es una de las plantas más antiguas que se conocen, un fósil viviente, única especie representante de la división  Ginkgophyta. Es un árbol originario de la China, que crece en ambientes húmedos, puede alcanzar una altura de 35 metros y tener una longevidad de hasta 2500 años.

Hojas de Gingko biloba. Imagen Jordi Lafarga.

Su uso está documentado en la medicina tradicional china desde hace más de 2000 años, y es uno de los extractos de planta más utilizados en todo el mundo. Se prescribe habitualmente en toda Europa, para el tratamiento de los problemas típicos del envejecimiento como puede ser la pérdida de memoria, asociada o no, a la demencia senil.
 

Los extractos de Ginkgo contienen una variedad de principios activos, entre los que destacan los terpenoides (ginkgólidos A, B, C y J) y flavonoides. Los mecanismos de acción de estas sustancias podrían incluir:
 

  • antagonismo del factor activador de las plaquetas
  • aumento de la concentración de óxido nítrico en los tejidos
  • efectos beneficiosos en la viscosidad de la sangre y la circulación
  • aumento del flujo sanguíneo cerebral
  • modulación de diversos neurotransmisores
  • antioxidante: barrido de los radicales libres y antagonismo de su efecto negativo
  • protección frente a episodios de hipoxia, neuroprotector

Estructura química del Gingkólida A. Imagen Emma Wightman.

Diversos estudios han demostrado la eficacia de esta planta en el tratamiento de la demencia senil, mejorando las capacidades cognitivas. También es una planta de las más utilizadas para el tratamiento del Alzheimer, mostrando beneficios para estos enfermos, similares a los proporcionados por Donepezilo y con mnos efectos secundarios indeseados. Mejora la protección frente a la capacidad oxidativa del beta-amiloide y también parece tener ciertos efectos colinérgicos.
 

Tanto sólo, como en asociación con otros fármacos, el Ginkgo biloba ha demostrado ser útil para el tratamiento del Alzheimer mejorando la función cognitiva y las actividades de la vida diaria de los enfermos. En el tratamiento combinado, los resultados fueron mejores que utilizando solamente un fármaco.

Las dosis utilizadas en el tratamiento de las demencias dependen del tipo de extracto, aunque se estima que se necesitan 200 mg diarios, durante un periodo de al menos cinco meses. Ginkgo biloba ha mostrado carecer de efectos secundarios relevantes.

No está tan claro, en cambio, que su utilización pueda proporcionar un efecto preventivo contra esta enfermedad. El Ginkgo, sin embargo, se ha empleado con éxito en estudiantes jóvenes para mejorar el rendimiento intelectual.

 

Vitis vinifera
 

La vid (Vitis vinifera), es una planta cuyos frutos, las uvas, contienen una sustancia polifenólica denominada resveratrol. El resveratrol se encuentra principalmente en la piel, y en la uva moscatel, también en las semillas. El vino también tiene resveratrol, especialmente el tinto, pues se macera y fermenta con las pieles de la uva, mientras que el vino blanco, que se fermenta despues de eliminar las pieles de la uva, contiene menos cantidad.
 

El resveratrol es un metabolito presente en muchas otras plantas, como el Polygonum cuspidatum, el Veratrum album, etc., y que confiere a las plantas propiedades de defensa frente al daño producido en sus tejidos por mamíferos, infecciones por virus u hongos y contra elementos ambientales, como la radiación ultravioleta del sol.
 

Racimos de uva Ripatella. Imagen Wolfgang Lendl.

Resveratrol
 

El resveratrol pertenece al grupo químico de los fenoles, y durante años se ha pensado que era la sustancia responsable de lo que se ha dado en llamar la paradoja francesa. Esta hipótesis suponía que los ciudadanos franceses, por ser consumidores habituales de vino tinto, estaban protegidos frente a las enfermedades cardiovasculares por el resveratrol presente en el vino, a pesar de tener una dieta muy rica en grasas animales, de modo similar a los ciudadanos de países anglosajones, los cuales tienen una prevalencia de enfermedad cardiovascular mucho más elevada.
 

Finalmente, tras muchos estudios, los científicos han llegado a la conclusión de que el resveratrol es uno más de los diversos factores que influirían en esta cardioprotección.
 

Estructura química del Resveratrol. Imagen Emma Wightman. 
 

Diversos estudios han demostrado que el resveratrol es capaz de mimetizar los efectos de la restricción calórica aumentando la longevidad y neutralizando los efectos dañinos de las grasas saturadas. Aumenta también, la resistencia muscular a la fatiga. En cualquier caso, el resveratrol tiene un amplísimo abanico de potenciales acciones terapéuticas, basado en la versatilidad que tiene para actuar sobre diversos procesos celulares:
 

  • antioxidante: por estimulación de los propios mecanismos antioxidantes celulares
  • disminución de la acumulación de beta-amiloide
  • aumento de la concentración de óxido nítrico a nivel endotelalial, vasodilatación
  • disminuye la agregación plaquetaria
  • disminuye el estrés oxidativo
  • tiene propiedades inflamatorias
  • protege el DNA
  • disminuye la muerte celular
     

Como consecuencia de ello, aumenta el flujo sanguíneo en la corteza frontal cerebral y ha podido observarse en diversos estudios en personas sanas, una mejora de la capacidad para realizar tareas complejas.

A nivel del SNC, diversos estudios han demostrado que el resveratrol, mejora la memoria, reduce la neurotoxicidad, disminuye la muerte celular, frena la degeneración del hipocampo y previene la pérdida de capacidad para el aprendizaje. Ello hace que pueda ser de utilidad para el tratamiento de varias enfermedades neurodegenerativas, incluyendo el Alzheimer o la demencia vascular.

El resveratrol es un producto seguro y bien tolerado. Su posología varía entre los 500 y los 1000 mg diarios, reapartidos en una o dos tomas.

 

Camellia sinensis (Te verde)
 

El te verde (Camellia sinensis) es una infunsión realizada con las hojas de la planta del te, muy rica en catequinas, un tipo de polifenoles conocido por poseer una gran cantidad de propiedades farmacológicas. La planta del te es utilizada en China y el sudeste asiático desde hace más de 5.000 años, por sus propiedades medicinales.
 

Hojas de Camellia sinensis. Imagen たね

Epigalocatequin-3-galato (EGCG)
 

La más importante de estas catequinas es la epigalocatequin-3-galato (EGCG), es la más abundante de ellas y sería la principal responsable de sus propiedades curativas. Entre estas propiedades farmacológicas podemos destacar las que están directamente relacionadas con la neuroprotección
 

  • antioxidante y potenciador de la propia capacidad antioxidante celular
  • quelador de metales
  • antiinflamatorio
  • reducción del beta-amiloide y de su neurotoxicidad
  • facilita la transmisión colinérgica
  • favorece el crecimiento de las neuritas o axones neuronales
     

Estructura química de la EGCG.  Imagen Emma Wightman. 
 

En la base de estas propiedades podría estar la activación de genes relacionados con la supervivencia celular y la modulación de la activación de la proteínquinasa (PKC). Todas estas actividades farmacológicas han despertado el interés de los científicos por esta planta, que se esta estudiando para su aplicación en muchos campos terapéuticos, como puede ser la enfermedad de Alzheimer.

En ensayos con animales enfermos de Alzheimer, la EGCG ha reducido la proteína TAU y la producción de beta-amiloide, produciéndose una modulación de la cascada inflamatoria y una consiguiente disminución de los déficits cognitivos. En animales sanos mejoró la defensa antioxidante y las capacidades cognitivas de los mismos.

Otros estudios, también con animales, demostraron la capcidad de la EGCG para proteger contra los daños producidos por la isquemia, retardando la progresión de la enfermedad y aumentando la longevidad de los animales enfermos de Alzheimer.

El Te verde se utiliza actualmente como complemento alimentario para mejorar la memoria y las capacidades cognitivas de pacientes sanos. Se están realizando a día de hoy estudios en humanos enfermos de Alzheimer y se esperan unos prometedores resultados.

El Te verde es un producto seguro, con pocos efectos secundarios. La posología utilizada varía entre los 300 y los 500 mg del extracto de las hojas.

 

Cúrcuma longa

La cúrcuma (Cúrcuma longa) es una planta conocida por sus extraordinarias y variadas propiedades terapéuticas y que viene siendo utilizada desde antiguo en la medicina Ayurvédica. A nivel gastronómico es conocida en todo el mundo por ser uno de los componentes de la salsa curry, proporcionándole su característico color amarillo.
 

Campo de cultivo de Cúrcuma longa. Imagen Thamizhpparithi Maari.
 

Un estudio comparativo entre poblaciones de India y de USA, realizado entre personas de entre 60 y 90 años, concluyó que la India tenía unas tasas de prevalencia de la enfermedad de Alzheimer, mucho más bajas que las de los USA. Afinando el estudio entre los asiáticos, se observó que también variaba la incidencia de la enfermedad entre los consumidores habituales de curry y los que no lo eran.
 

Las increíbles propiedades farmacológicas y los usos terapéuticos ancestrales y potenciales de la cúrcuma, hacen de ella un auténtico tesoro de la naturaleza, aunque en este post nos vamos a centrar en las propiedades relacionadas con las enfermedades neurodegenerativas.

Curcumina
 

El principal principio activo de la cúrcuma es la curcumina, una sustancia polifenólica, que es precisamente la que confiere el color amarillo a los extractos de esta planta. Los mecanismos de acción a nivel molecular que explicarían el papel de la curcumina en las enfermedades neurodegenerativas y sus efectos neuroprotectores, serían los siguientes:
 

  • antioxidante
  • antiinflamatorio
  • disminuye el acúmulo de beta-amiloide
  • disminuye los efectos neurotóxicos del beta-amiloide
  • capacidad de quelación de metales como hierro y cobre
     

Estructura química de la curcumina. Imagen Mysid.
 

En estudios con animales, se ha demostrado que la curcumina previene los déficits cognitivos y mejora las capacidades de memoria y de aprendizaje. Diversos estudios se están llevando a cabo para tratar de comprobar la eficacia de la curcumina en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer en humanos, ya sea como monofármaco o asociada a Ginkgo biloba.

La curcumina ha demostrado ser una sustancia muy segura, casi carente de efectos secundarios. Su posología varía entre los 300 y los 600 mg al día, dependiendo de la biodisponibilidad del extracto utilizado.

 

Withania somnifera (Ashwagandha)

La Ashwagandha (Withania somnifera) es una planta originaria del subcontinente indio, utilizada desde la antigüedad en la medicina Ayurvédica para el alivio de múltiples problemas de salud. Desde los años 50 del siglo XX, científicos rusos redescubrieron y pusieron en valor las propiedades adaptógenas (capacidad para aliviar el estrés) de esta planta, que la han llevado a denominarse el ginseng indio.
 

Flor de la Ashwagandha. Imagen Dinesh Valke.
 

Los componentes activos de la Aswagandha son los withanólidos, de los que se han identificado 18. Estos withanólidos serían los responsables de las propiedades farmacológicas neuroprotectoras de la Ashwagandha, entre las que podemos citar las siguientes:
 

  • antiinflamatoria
  • antioxidante: aumenta la actividad de catalasa, superóxido dismutasa y glutation peroxidasa
  • inhibidora del beta-amiloide
  • inhibidora del cacio
  • inhibidora de la acetilcolinesterasa AchE
  • reducción de la muerte celular

Estructura química del withanólido Whithaferina A. Imagen Wikimedia Commons.
 

Estudios in vitro han demostrado la capacidad de la Ashwagandha para regenerar los axones, dendritas y sinapsis dañados.

Otros estudios en animales demostraron que la Aswagandha es capaz de revertir los daños en el hipocampo y la corteza cerebral y de mejorar la memoria, seguramente por medio de una disminución de la atrofia de las neuritas y los axones, asi como una reparación de las sinapsis.

Los ensayos en personas con Alzheimer y demencia vascular, están dando unos resultados muy prometedores, mejorando la memoria inmediata, la memoria general, la capacidad de atención y la de proceso de información y una notable mejoría de la capacidad de realizar las tareas diarias.

Un estudio en personas estresadas demostró que la Ashwagandha mejora la memoria y la capacidad de concentración, en dosis de 500 mg al día. Los efectos secundarios fueron muy inferiores a otros fármacos anticolinérgicos (nauseas, vómitos, etc,). Debe vigilarse si se toma conjuntamente con fármacos sedantes como las benzodiacepinas.

 

Otras plantas para el Alzheimer

Ante la evidencia de que la enfermedad de Alzheimer es un trastorno multifactorial, la atención de los investigadores se ha centrado en la búsqueda de nuevos medicamentos capaces de actuar sobre varios procesos de la enfermedad a la vez. Las plantas medicinales con sus múltiples principios activos podrían cumplir con estos requisitos mucho mejor que los medicamentos monofármaco utilizados a día de hoy.
 

Es por ello que el interés por la búsqueda de nuevas aplicaciones terapéuticas para las plantas medicinales se ha disparado en los últimos años. Además de las comentadas en este post, son muchas otras las plantas que han demostrado tener propiedades neuroprotectoras y que podrían utilizarse o bien ya se están utilizando, para tratar la enfermedad de Alzheimer. Entre ellas podemos citar las siguientes:

Salvia officinalis
Melissa officinalis
Rosmarinus officinalis
Glycyrrhiza glabra
Panax ginseng
Angelica archangelica
Hydrastis canadensis y Berberis aristata, por ser ricas en el alcaloide Berberina
Coffea arabica, por su contenido en el alcaloide cafeína
Theobroma cacao


 

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