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En estos tiempos de globalización y consumo, cuando se relajan las legislaciones y se suprimen los controles para favorecer las ventas de las grandes corporaciones, e incluso aparecen falsificaciones fraudulentas de fármacos en internet, conviene recordar que el medicamento por su categoría de producto sanitario, y casi nos atreveríamos a afirmar de “bien esencial” ha estado sometido en España por el legislador a rígidas restricciones en su precio (muy bajo en general) y en su distribución. Todo ello para garantizar una universalidad en su acceso (precio asequible –independientemente de si quién paga es el ciudadano o es el estado-) y una seguridad de su calidad y de su uso (dispensación en farmacias). Recordemos brevemente qué se entiende por medicamento…

Medicamento

es toda sustancia que introducida en el organismo es capaz de modificar procesos fisiológicos o patológicos con fines curativos, preventivos o diagnósticos.

¿Cómo actúan los medicamentos en el organismo?

Una vez nos tomamos un fármaco, ya sean unas cápsulas, unos comprimidos o un jarabe, éste tiene que ser asimilado y absorbido por el organismo para poder realizar su acción curativa en el órgano o tejido dañado. Éste órgano o tejido sobre el que ha de actuar el fármaco se denomina "órgano diana" o "tejido diana", y para llegar hasta él el fármaco debe atravesar por una serie de fases: absorción, distribución, metabolismo y finalmente eliminación. 

Absorción y distribución

Tras su ingesta los medicamentos que son administrados por vía oral pasan por la faringe, el esófago, el estómago y en el intestino delgado se absorben pasando a la sangre. La sangre distribuye el medicamento por todo el organismo para que de éste modo llegue a su tejido u órgano diana sobre el cual ha de ejercer la acción curativa. Así pues durante el tratamiento con un determinado medicamento encontraremos en la sangre determinadas concentraciones del mismo para obtener precisamente ésta acción terapéutica.

Metabolismo y eliminación

Pero los medicamentos, son para nuestro organismo sustancias “extrañas” y como tales, éste empieza a eliminarlas inmediatamente después de su absorción y difusión. Y lo hace después de metabolizarlos (modificarlos bioquímicamente para facilitar su expulsión) a través del hígado y la bilis (eliminación por las heces) o a través del riñón (eliminación por la orina).

Prescripción médica o consejo farmacéutico

Así pues la toma de medicamentos aparentemente tan simples como el paracetamol o el ibuprofeno, tiene influencia en todo nuestro metabolismo. Por ello es importante determinar para cada persona que toma un medicamento la dosis más conveniente, tomándolo periódicamente a intervalos adecuados y durante el tiempo necesario (posología).

Esto se hará en función del estado general de la persona  (edad, embarazo, insuficiencia hepática o renal), de si padece alguna enfermedad crónica o es alérgica a algún medicamento. Evitaremos así posibles contraindicaciones y algunos posibles efectos secundarios. Tendremos en cuenta también otros medicamentos que dicha persona pudiera estar tomando para evitar interacciones no deseadas entre medicamentos.

De este modo lo más aconsejable a la hora de tomar un medicamento farmacológico es que éste nos haya sido recetado por un médico o recomendado por un farmacéutico. Su médico o farmacéutico de cabecera le proporcionarán la información adecuada para que pueda medicarse o, cuando sea el caso, automedicarse de modo responsable.

 

 

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