DIENTES
Los dientes cortan, muelen y mezclan los alimentos. Para desempeñar estas funciones, las mandíbulas poseen músculos de fuerza considerable, capaces de ejercer una fuerza de oclusión a nivel de los incisivos de 25 a 50 kg., y para los molares, de 75 a 100 kg. Los dientes superiores e inferiores poseen relieves y facetas que se corresponden para que cada diente ajuste exactamente con el opuesto. Este ajuste se llama OCLUSIÓN y permite que incluso partículas pequeñas de alimento sean atrapadas y molidas entre la superficie de los dientes.
PARTES DEL DIENTE
DENTINA: Es la parte principal, con estructura ósea muy fuerte,l os constituyentes de la dentina, se parecen mucho a los del hueso. La diferencia principal es la organización histológica, no tiene osteoblastos ni osteoclastos, ni canales para vasos sanguíneos y nervios. Su formación y nutrición, dependen de una capa de células, llamadas odontoblastos. Las sales de calcio de la dentina la vuelven muy resistente a las fuerzas de compresión; sus fibras colágenas le comunican tenacidad y resistencia a las fuerzas de tensión, cuando un diente recibe un golpe.
ESMALTE: La superficie externa del diente está cubierta por una capa de esmalte que se forma antes de brotar el diente por acción de células epiteliales. Después que el diente ha brotado, NO SE FORMA MAS ESMALTE. Está compuesto de cristales muy pequeños de hidroxiapatita sobre los que se absorben, carbonato, magnesio, sodio,potasio y otros iones incluidos en una fina red de fibras proteínicas muy resistentes, casi totalmente insolubles; esto le da una extraordinaria dureza , mayor que la de la dentina. Además, resiste muy bien a ácidos, enzimas y otros agentes corrosivos, pues esta proteína es una de las más insolubles y resistentes que se conocen.
CEMENTO: Es una sustancia ósea que rodea el alvéolo del diente. Muchas fibras colágenas pasan del hueso a la mandíbula hacia el cemento. Estas fibras colágenas y el cemento, mantienen en su lugar al diente. Su fuerza y su espesor aumentan con la edad, haciendo que el diente asiente con mayor firmeza en la mandíbula.
PULPA: Compuesta de tejido conectivo con gran cantidad de nervios, vasos sanguíneos y linfáticos. Está formada por las células odontoblastos, los cuales mientras se forma el diente, producen DENTINA. Una vez formado el diente la cavidad de la pulpa se mantiene más o menos constante. Sin embargo, los odontoblastos siguen viables y mandan proyecciones en forma de pequeños túbulos de dentina que atraviesan la totalidad de la dentina, es probable que tengan gran importancia en la nutrición del diente.
INTERCAMBIO MINERAL EN EL DIENTE
Ocurren intercambios minerales tanto en la dentina como en el cemento de los dientes, aunque el mecanismo de dicho intercambio a nivel de la dentina se desconoce. Por otra parte, el esmalte tiene un intercambio mineral muy lento de manera que conserva su contenido mineral original toda la vida.
CARIES DENTAL
Las CARIES son debidas a la acción de bacterias en los dientes, la más común de ellas es streptococcus mutans. La primera etapa en el desarrollo de la caries es el depósito, también denominado placa, una película de productos precipitados de saliva y alimento en los dientes. Esta placa está habitada por gran número de bacterias disponibles fácilmemte para provocar caries. Estas bacterias dependen en gran parte de los carbohidratos para su alimento. Cuando disponen de ellos, se activan enérgicamente sus sistemas metabólicos y se multiplican. Además, forman ácidos, en particular ácido láctico y enzimas proteolíticas. Los ácidos son la causa principal de las caries, porque las sales de calcio de los dientes se disuelven lentamente en un medio ácido. El marfil resiste mucho más la desmineralización por los ácidos que la dentina, ya que sus cristales son mucho más densos. Por lo tanto, el marfil del diente es la principal barrera para el desarrollo de caries. Una vez que el proceso ha penetrado a través del marfil hasta la dentina, prosigue con extrema rapidez por la gran solubilidad de las sales de la dentina.
Resumiendo: Las bacterias de los dientes necesitan carbohidratos para su desarrollo, sin embargo no es la cantidad de hidratos de carbono ingeridos, sino la frecuencia con que se ingieren la que tiene importancia. Si se ingieren en pequeñas cantidades durante todo el día, por ejemplo caramelos, las bacterias disponen de su substrato metabólico preferente durante varias horas al día y hay gran desarrollo de caries. Si sólo se comen en grandes cantidades con cada comida, disminuye considerablemente la extensión de caries.
FLÚOR
Algunos dientes resisten mejor la caries que otros. Los estudios llevados a cabo demuestran que los dientes de niños que beben agua conteniendo pequeñas cantidades de FLÚOR poseen un esmalte más resistente a la caries que los niños que beben agua carente de flúor. El FLÚOR hace que el marfil sea mucho menos soluble. Se piensa que el flúor puede ser tóxico para algunas de las bacterias. Pequeñas cantidades de FLÚOR sobre el esmalte aumentan tres veces la resistencia de los dientes a la caries.
HIGIENE BUCODENTAL
La higiene bucodental es un objetivo prioritario de salud de la OMS, dado que la boca constituye una vía de entrada de todo tipo de microorganismos. Es por supuesto también un factor estético que habla sobre la higiene y la preocupación de salud de la persona. La caries, el sarro, el sangrado e inflamación de las encías pueden prevenirse en gran medida gracias a una adecuada higiene y a una alimentación más saludable. La cavidad oral posee unas condiciones idóneas para el crecimiento de bacterias (lactobacilos, Streptococcus salivarius, etc.) que tienden a acumularse desarrollando la placa bacteriana, que no es más que un conjunto de microorganismos y sus subproductos. Si éstos no se eliminan regularmente acaban formando la placa dental. Ésta placa dental va depositandose en la superficie y las cavidades de los dientes, y es la principal causante de las alteraciones que afectan a los dientes y la encías: gingivitis, estomatitis y periodontopatías.
La descomposición de los azúcares (si son refinados peor) de la dieta por parte de los microorganismos de la placa dental conduce a la formación de ácidos orgánicos (láctico, pirúvico…) que producen una disminución del pH bucal, se inicia una desmineralización del esmalte del diente, de su materia orgánica y se forma una cavidad que afecta en primer lugar a la dentina y después la pulpa dentaria.
Los primeros síntomas pueden ser una excesiva sensibilidad al frío o al calor, tras el contacto con determinados alimentos (azúcares, ácidos…), un excesivo sangrado de las encías. Posteriormente puede haber hinchazón, dolor y abscesos. Si no se trata adecuadamente se produce irremediablemente la pérdida de la pieza dentaria.
Es muy frecuente en niños, y en los países desarrollados es la tercera plaga mundial por detrás de las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.
FACTORES QUE INFLUYEN EN EL DESARROLLO DE LA CARIES. MEDIDAS PREVENTIVAS.
*Cepillado dental: Ayuda a eliminar los restos de comida que quedan en la boca.
*Salivación: ayuda a mantener un microclima en el que no proliferen las bacterias.
*Dieta: Los azúcares de los alimentos son el sustento de los microorganismos presentes en la cavidad bucal, y su descomposición en ácidos es lo que los hace dañinos para el diente. La miel, las mermeladas, los caramelos, los caramelos blandos que se adhieren con facilidad a los espacios interdentales, los caramelos que se introducen en las cavidades o surcos situados entre los dientes, son los alimentos de los que no hay que abusar, cuando no evitar, pues son particularmente dañinos. Si éstos alimentos se consumen entre las comidas principales su efecto negativo se multiplica. Procurar no picar entre horas. Algunos edulcorantes de los chicles, como el xilitol, protegen frente a la caries.
También la fibra tiene un efecto protector de la caries, pues ayuda a eliminar los microorganismos que se encuentran entre los dientes (manzana, zanahoria masticadas crudas…)
Las proteínas también tienen una cierta actividad cariostática gracias a su contenido en el aminoácido lisina (comprobado en los esquimales cuya dieta es muy rica en proteínas cárnicas).
La ausencia de vitamina D, la vitamina B6 y el selenio tienen un efecto cariogénico.
El vanadio y el molibdeno protegen frente a la caries.
*Fluoración: Uno de los principales pilares en la prevención de la caries es el flúor. El flúor posee una acción protectora, tanto endógena como tópicamente, sobre el esmalte dental. Por desgracia se encuentra en muy pocos alimentos ( pescados, agua salada, té, sal fluorada, leche fluorada…) siendo su consumo principal a través del agua corriente de las ciudades (1,5 mg/l). El flúor por vía sistémica se acumula en los tejidos calcificados y disminuye la solubilidad de la hidroxiapatita formando fluoroapatita, más resistente. Aumenta la formación de cristales más perfectos y impulsa el paso de calcio amorfo a hidroxiapatita. El diente se hace así menos vulnerable al ataque del ácido.
Por vía externa el flúor estimula la formación de fluoroapatita, tiene propiedades antibacterianas sobre los microorganismos de la placa.
Son importantes los dentífricos fluorados (150-250 mg de flúor por cada 100 g. de pasta (1000 ppm)) o los colutorios y chicles empleados después de las comidas principales para prevenir la aparición de caries dental.
A veces por prescripción facultativa se utilizan por vía interna tabletas y gotas de flúor, o geles y soluciones fluoradas aplicados tópicamente por el propio odontólogo en las visitas regulares.
Hoy en día en Cataluña más de un 70% de escolares siguen un programa de fluoración en las escuelas para aumentar la resistencia del esmalte dental y fomentar la adquisición de buenos hábitos de higiene bucodental.
Hay que utilizar para los niños colutorios de concentración de flúor adecuada para ellos, para evitar la fluorosis, pues ingieren mucho colutorio y mucha pasta dentífrica.
A partir de los 6 años el niño debe realizar enjuagues regularmente un colutorio fluorado.
*Cepillado de los dientes: Cepillarse los dientes y las encías con dentífricos fluorados después de cada comida, y sobre todo antes de acostarse (cuando la capacidad remineralizadora y tamponante de la saliva es mínima), es fundamental para la prevención de la caries.
Los niños deberían adquirir éste hábito a partir de los 2 años de edad.
Es mejor utilizar cepillos de tamaño pequeño para que puedan llegar alas zonas más inaccesibles de la boca.
La duración mínima del cepillado debe ser de 3 minutos. Existen diversas técnicas de cepillado, pero para garantizar la efectividad de cualquiera de ellas deberemos realizar movimientos vibratorios y de desplazamiento que nos permitan alcanzar todos los rincones del diente y de las encías. Se aconseja cepillar también la lengua, por ser un lugar donde pueden acumularse microorganismos. Realizar un buen aclarado que arrastre y elimine todos los residuos.
Cambiar regularmente el cepillo –cada 3 meses aproximadamente-. Un cepillo desgastado impide un correcto cepillado y dificulta la llegada de las cerdas a as zonas de difícil acceso. Los reveladores de placa pueden ayudarnos a saber en que zonas debemos insistir en el cepillado.
Los colutorios llevan alcohol (20% o menos), los enjuagues bucales no llevan alcohol.
*Hilo dental, cepillos interdentales: Útiles para una limpieza más minuciosa de los espacios interdentales y debajo de la línea de la encía, donde difícilmente puede accederse con el cepillo. Mover con suavidad el hilo entre dos piezas dentarias de arriba abajo (hasta el borde de la encía) por cada uno de los lados de la pieza dental, hasta que se hayan limpiado los dos lados de todos los dientes. De esta forma la placa y el sarro que aún no ha endurecido puede eliminarse. Enjuagar también tras la limpieza.
*Realizar como mínimo una vez al año una visita al odontólogo, para verificar el estado de las piezas dentarias y la realización de una higiene bucal completa., imprescindible para eliminar el sarro adherido a los dientes.