Historia


El orígen de la Farmacia Germana y de su nombre

La Farmacia Germana fue establecida en Barcelona a principios del siglo XX, seguramente entre los años 1908 y 1910, en el número 15 de la Ronda Sant Pere. Se ubica en un edificio que data del 1900 cuyas viviendas de la planta baja fueron modificadas para convertirlas en locales comerciales.

Por la información que ha llegado hasta nosotros el fundador y primer titular de la Farmacia Germana fue un farmacéutico barcelonés llamado Balasch, admirador de la medicina y la farmacia alemanas, y que basándose en esta tradición empezó a elaborar sus propios medicamentos y productos farmacéuticos, además de preparar las fórmulas magistrales prescritas por los facultativos médicos, que seguramente en esa época todavía constituían el mayor volumen de trabajo de la farmacia.

Wolfang Griessbach, un adelantado del concepto europeo

El documento más antiguo conservado de la farmacia es un  libro recetario o copiador de recetas del año 1914, dónde se anotaban –y se siguen anotando hoy en día- todas las fórmulas que la farmacia elaboraba y dispensaba.

En ese año el farmacéutico alemán Wolfram Griessbach, licenciado en farmacia por la Universidad de Munich, compra la Farmacia Germana (¿quizás era amigo o conocido de Balasch?) tras conseguir que el ministro de Instrucción Pública habilitara su título de farmacéutico para ejercer en España.

Este hecho creó una gran controversia y el 2 de julio de 1914 el diario La Vanguardia publicaba un telegrama del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona firmado por su presidente, Antoni Fortuny y los farmacéuticos Vergés y Genovés, al ministro de Instrucción Pública que decía textualmente: “Urge anular la autorización de un titular farmacéutico alemán según demanda de estas Corporaciones. Cúmplase la ley y evítese a España y en este caso a Barcelona la vergüenza de tal concesión” .

Dos días más tarde el propio Griessbach defendía en La Vanguardia la absoluta legalidad de su situación frente a los intereses particulares de sus colegas españoles. Sea como fuere parece claro que Wolfram Griessbach trampeó las dificultades y aguantó la titularidad de la farmacia hasta entrada la década de los años veinte (¿1924?), traspasándola entonces al farmacéutico Jaime Rosselló Guiscafré.

La República y la Guerra

Rosselló fue el titular durante toda la década de los años treinta y podemos ver a través de las anotaciones en sus libros recetarios que trabajó con normalidad en su farmacia durante toda la Guerra Civil –incluyendo el sábado 18 de julio de 1936-. Apenas si hay alguna concesión a las anotaciones extra-profesionales los días 14 de abril de 1931 y 1 de abril de 1939, aunque tampoco podemos deducir por ellas si son de alegría o de tristeza.

La Posguerra

En 1942 Rosselló vende la farmacia a Joaquín Juliá de López Tord, un personaje, por las referencias que tenemos, algo excéntrico y de decidida vocación industrial. Juliá se vuelca en la fabricación de especialidades farmacéuticas y finalmente por necesidades tecnológicas, de espacio y suponemos que normativas, crea los Laboratorios Juliá donde traslada la elaboración de medicamentos, y consigue un gran éxito con la fabricación y comercialización del “Agua Germana”, producto muy recetado por los odontólogos para el tratamiento de la piorrea y para la higiene y prevención de diversas enfermedades bucales. Vende en 1952 la Farmacia Germana, incluida la reserva de uso de la denominación del establecimiento por parte del nuevo propietario, a Francisco Lafarga Brassó.

El desarrollismo

Siguiendo la tradición elaboradora de medicamentos Lafarga continua preparando fórmulas magistrales, compra la licencia de fabricación de medicamentos del "Laboratorio Doctor Viladot" e inicia los trámites para la instalación de un laboratorio farmacéutico en la localidad de La Garriga. Finalmente las circunstancias le disuaden de hacerlo y se centra en exclusiva en la dispensación y en la atención farmacéutica de su numerosa parroquia de clientes, en un barrio que crece y gana importancia como núcleo comercial y económico de la ciudad.

Hacia el siglo XXI

Después de treinta y cinco años al frente de la farmacia, en 1987, Francisco Lafarga cede la gestión de la farmacia  a quien estas líneas suscribe, que ya venía colaborando con él como farmacéutico adjunto desde 1986.

Actualmente seguimos atendiendo prescripciones farmacológicas, fórmulas magistrales y nos hemos especializado en Homeopatía, Fitoterapia, complementos nutritivos y vitamínicos de Medicina Natural y Cosmética de calidad. Intentamos seguir la tradición de nuestros antecesores y así procurar a nuestros clientes un cuidado integral de su salud, poniendo un énfasis especial en la prevención y mirando al futuro con optimismo.

Jordi Lafarga Mestre
Farmacéutico col. 6.905