No es un proceso homogéneo, por lo que puede distinguirse entre el sueño REM (rapid eyes movements) y el sueño no REM. Dentro del sueño no REM o lento, se distinguen 4 fases diferentes, de la fase I a la IV, que van de mayor a menor grado de conciencia. Por otro lado, el sueño REM rápido o paradójico, es la forma más profunda del sueño en la que tienen lugar los sueños, aunque paradójicamente presenta un electroencefalograma (EEG) con una actividad similar a la del estado de vigilia. Ésta etapa se caracteriza, además, por una hipotonía muscular y por movimientos oculares rápidos, que le dan su nombre.
El sueño transcurre en 4-5 ciclos de 90 a 120 minutos de duración, en los que se va pasando por las etapas I, II, III, IV hasta alcanzar la fase V o sueño REM y así sucesivamente.
La duración del sueño depende de algunos factores como la edad y la herencia genética. En general, los adultos tienen una necesidad media de 7-8 horas de sueño, aunque hay quien tiene suficiente con 5 h y, por el contrario, otros necesitan 10h. En el caso de las personas mayores, éstas necesitan dormir menos horas, pero muchas veces no son conscientes de que la disminución de esas necesidades es totalmente normal y se angustian sin necesidad.

INSOMNIO: DIAGNÓSTICO.
El insomnio es la alteración del sueño más común. Consiste en una carencia en la cantidad o en la calidad del sueño. Es uno de los problemas más frecuentes que afectan a la población, precedido sólo por el dolor. En general, se habla de insomnio cuando existe alguno de los siguientes trastornos nocturnos:
(1) Incapacidad o dificultad para conciliar el sueño (se tarda más de 30 minutos en conciliar el sueño).
(2) Aumento del número de despertares nocturnos (más de 5 veces por la noche).
(3) Disminución del tiempo de sueño, despertándose demasiado temprano (sueño inferior a 5 h durante 5 días a la semana).
(4) Sensación de que el sueño ha sido insuficiente y agotamiento diurno.
Según las estadísticas publicadas en distintos países, la incidencia del insomnio está alrededor de un 18% de la población. Hay que tener en cuenta que un 30-60% de los pacientes con insomnio tiene un trastorno psiquiátrico identificable. Un 10-15% de los pacientes con insomnio crónico tiene problemas con el alcohol u otros fármacos sedantes, y alrededor de un 15% carece de causa aparente. También es importante señalar que el insomnio afecta en gran medida a la población anciana y, sobre todo, a mujeres posmenopáusicas.
Se considera que el insomnio es un problema cuando se presenta durante varias noches seguidas, o durante semanas o meses. La falta de sueño se refleja durante el día dando lugar a fatiga, somnolencia, ansiedad, depresión, astenia, irritabilidad, trastornos del humor y dificultad de concentración y desempeño psicomotor. La disminución del nivel de alerta o de vigilia puede ser causa de accidentes domésticos, laborales o de tráfico.
CAUSAS DEL INSOMNIO.
Fisiológicas y alimentarias
Son las más fáciles de tratar. Destaca el dormir en ambientes con temperatura alta, ruidos o luces desagradables, enfermedades respiratorias o que cursen con dolor (apneas del sueño, asma, insuficiencia cardíaca, reumatismo, etc.). Situaciones fisiológicas como la menopausia o el embarazo, consumo de alcohol, tabaco o bebidas estimulantes, y la realización de ejercicio físico o mental justo antes de acostarse. También se da en personas con cambios de turno horario en el trabajo o en las que vuelan a zonas horarias distintas, fenómeno conocido como “jet lag”.
Emocionales. Las emociones como el estrés y otros acontecimientos afectivos o laborales, actúan como estimulantes de la corteza cerebral.
Psiquiátricas. Son las más difíciles de tratar. La depresión, la ansiedad, anorexia nerviosa o crisis psicóticas pueden dar lugar a insomnio.
Utilización de medicamentos
El insomnio puede ser inducido por fármacos estimulantes como las anfetaminas, los agonistas adrenérgicos (descongestionantes nasales, EfortilR…), los antidepresivos, los medicamentos para el asma (corticoesteroides, teofilina, broncodilatadores), antihipertensivos, anticonceptivos. Paradójicamente, también los fármacos hipnóticos pueden generar insomnio cuando se retiran bruscamente. Esta supresión puede generar insomnio y pesadillas dando lugar a la dependencia psíquica.
TIPOS DE INSOMNIO.
Podemos clasificar el insomnio de varios modos. Según la manera en que se produce podemos hablar de insomnio inicial ( se tardan más de 30 minutos en conciliar el sueño –latencia prolongada-), insonio medio ( la persona padece numerosos despertares durante la noche) e insomnio terminal (la persona se despierta antes de lo normal, disminuyendo la duración del sueño normal).
Suele utilizarse clínicamente también una clasificación en función del tiempo que lleve la persona padeciendo el problema:
Insomnio de corta duración
Dura sólo unos pocos días, nunca más de tres semanas, y a continuación desaparece. Se relaciona con situaciones como el “jet lag” o por dormir en lugares extraños. También es frecuente por motivos estrés en el trabajo, exámenes o por anticipación a determinadas fechas especiales (intervención quirúrgica, boda, viaje…). También puede ser inducido farmacológicamente por estimulantes (café, nicotina) o por la retirada de depresores del sistema nervioso central (alcohol, hipnóticos -benzodiacepinas-). Este tipo de insomnio suele desaparecer a los pocos días por lo que no se recomienda ningún tipo de tratamiento.
A veces situaciones como la muerte de un familiar, problemas económicos, cambios de turno laboral… pueden provocar un insomnio algo más largo pero en todo caso inferior a cuatro semanas.
Insomnio de larga duración
Este tipo de insomnio permanece durante un período de tiempo superior a un mes. Sus causas son múltiples y muchas veces no están claras, aunque se relaciona con enfermedades psiquiátricas, abuso de fármacos y otras sustancias, asía como enfermedades no psiquiátricas (apnea del sueño, insuficiencia cardíaca, reuma,etc.). En este caso, sí se puede instaurar un tratamiento con medicamentos hipnóticos.
TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO.

En determinados casos se puede recurrir de manera temporal a la toma de fármacos hipnóticos bajo prescripción médica. Hoy en día se utilizan las benzodiacepinas (diacepam, loracepam, lormetacepam…), ciclopirrolonas (zopiclona) o las imidazopiridinas (zolpidem). Este tipo de fármacos actúan de una forma selectiva sobre el sistema de neurotransmisión mediado por el ácido gammaaminobutírico (GABA).
Todos estos fármacos son ansiolíticos a dosis bajas e hipnóticos a dosis altas. Poseen, además, acción anticonvulsionante, antiepiléptica y relajante muscular.
Nunca deben administrarse conjuntamente con alcohol u otros depresores del sistema nervioso central. También se debe tener en cuenta que pueden alterar la estructura del sueño y que no promueven el sueño REM, además de que pueden producir un síndrome de abstinencia en función de la dosis y la duración del tratamiento (utilizar la mínima dosis necesaria durante el mínimo tiempo posible).
Existen otros hipnóticos denominados “no benzodiacepínicos” como el etclorvinol, el hidrato de cloral, la glutetimida, la metacualona y los antihistamínicos H1 que atraviesan la barrera hematoencefálica (doxilamina, difenhidramina). Estas sustancias presentan, por lo general, pocos efectos secundarios y no generan ni dependencia ni tolerancia. Se pueden utilizar para el tratamiento del insomnio de corta duración y del crónico, y muchos de ellos son especialidades de consejo farmacéutico y venta sin receta médica (EFP).
TRATAMIENTO FITOTERAPÉUTICO.

Es una alternativa al tratamiento farmacológico para el insomnio leve o moderado. Entre las plantas conocidas más utilizadas encontramos la valeriana y la amapola (ayudan a conciliar el sueño), la melisa (sueño poco reparador o con problemas digestivos), espino blanco (interrupción del sueño). También se utilizanla tila, el azahar, la pasiflora, la amapola de California o el lúpulo.
Las plantas medicinales presentan unos efectos hipnóticos ligeros, por lo que suelen utilizarse combinadas. Una de las principales ventajas del tratamiento fitoterapéutico del insomnio es que las plantas medicinales no alteran la arquitectura del sueño, consiguiendo que el individuo lo recupere adecuadamente; además de que no aparece insomnio de rebote al dejar el tratamiento.
*PARA CONCILIAR EL SUEÑO: VALERIANA, PASIFLORA, AMAPOLA.
*PARA EL SUEÑO POCO REPARADOR: MELISA, AMAPOLA DE CALIFORNIA.
*PARA LOS DESPERTARES NOCTURNOS: ESPINO BLANCO, TILA, AZAHAR, PASIFLORA, LÚPULO.
TRATAMIENTO NATURAL CON AMINOÁCIDOS NEUROTRANSMISORES Y DERIVADOS.

5-HIDROXITRIPTÓFANO: actúa sobre la fase REM del sueño.
MELATONINA: cuando hay problemas para conciliar el sueño, cuando el sueño es corto y poco reparador. Ideal para personas mayores. Para trabajos con horarios cambiados y jet lag. Util en la deshabituación de benzodiacepinas.
GABA (Acido gamma aminobutírico): sedante natural por la tarde-noche. Disminuye la actividad cerebral y va preparando la mente para el sueño de modo fisiológico y natural.
CONSEJOS PREVENTIVOS
*Siempre son preferibles las medidas higiénico-preventivas que un tratamiento farmacológico.
*Acostarse y levantarse más o menos a la misma hora (respetar el horario sueño-vigilia).
*Cenar moderadamente y dejar pasar al menos 2 horas antes de acostarse.
*Evitar el consumo de tabaco y bebidas estimulantes como el café, el té, las colas o el chocolate, sobre todo a partir de la tarde-noche.
*No realizar ejercicio físico intenso antes de acostarse (después de las 18:00 horas).
*El ejercicio moderado ayuda a conciliar el sueño, pero debe realizarse al menos tres horas antes de acostarse.
*Aprendizaje de técnicas de relajación.