Nutrición preventiva frente al cáncer

La nutrición juega un papel importante en la prevención del cáncer, ya que un 35% de los tumores tienen su origen en factores relacionados con la alimentación. La naturaleza nos ofrece una gran variedad de alimentos que actúan como protectores. Conozcamos algunos de ellos y sus componentes...

  • La vitamina A es una vitamina liposoluble que se halla en muchos vegetales de consumo diario, normalmente en forma de betacaroteno (precursor de la vitamina A), como es el caso de las zanahorias, espinacas, brécol, etc. También la podemos encontrar en huevos, productos lácteos y vísceras. Coopera en la barrera defensivo-inmunológica de los epitelios de mucosas y piel.
     
  • La vitamina C es una gran antioxidante, muy relacionada con la prevención oncológica. Destaca por inhibir la formación de nitrosaminas, sustancias potencialmente involucradas en el cáncer que se encuentran en el tabaco y algunos alimentos tratados (salazones, embutidos…). Esta vitamina la encontramos en hortalizas (cebolla, pimientos, perejil…) y frutas (kiwis, cítricos…). Es una vitamina termolábil , es decir, que se destruye en parte por efecto del calor (cocciones). Por este motivo, la importancia de tomar vegetales crudos en las comidas y diariamente.
     
  • La vitamina D, es considerada una vitamina antitumoral. Gran parte de la población tiene déficit de esta vitamina. Esto es debido a que prácticamente un 90 por ciento de su producción depende de la radiación solar y un 10 por ciento de la alimentación. Es una vitamina liposoluble, por lo que la encontramos en lácteos, pescados azules (sardinas, atún…), aceite de hígado de bacalao…
     
  • La vitamina E es un potente antioxidante que neutraliza los cancerígenos que actúan sobre los cromosomas en la fase inicial de tumoración. Los efectos de esta vitamina pueden potenciarse con el selenio y con la vitamina C. Es también, como la A y la D, una vitamina liposoluble. La podemos encontrar en aceites vegetales de maíz, nueces, verduras y hortalizas de hoja verde, semillas de girasol…
     
  • El selenio puede jugar también un importante papel en la prevención del cáncer. Los pacientes con esta enfermedad presentan unos niveles de este mineral bajos. El selenio interviene estimulando las células del sistema inmune. Encontramos selenio en los frutos secos, verduras , legumbres, levadura de cerveza, ciertos cereales y frutas, germen y salvado de trigo, alga Kelp…
     
  • El zinc es un mineral que ha demostrado ser efectivo en la lucha contra los radicales libres. Se le relaciona en la prevención del cáncer de próstata. Las fuentes alimentarias de zinc son alimentos ricos en proteínas (carnes…) , y también las nueces, legumbres, granos enteros…
     
  • Los sulforafanos son compuestos naturales azufrados que reducen el riesgo de ciertos cánceres. Se encuentran en el brócoli, berro, col, coliflor…
     
  • Las uvas con piel y semillas contienen resveratrol, un potente antioxidante que bloquea los agentes cancerígenos y el crecimiento tumoral.
     
  • El tomate contiene licopeno, carotenoide relacionado con la vitamina A, y que le proporciona su característico color rojo. Es un potente antioxidante el cual reduce la incidencia de patologías tumorales, como por ejemplo el cáncer de próstata.
     
  • El té verde, gracias a los polifenoles que contiene, se comporta como un potente antioxidante y anticancerígeno.
     
  • Las especias como la cúrcuma, principal componente de la salsa curry, y el propio curry, destacan por contener uno de los antiinflamatorios y antioxidantes naturales más potentes: la curcumina. Fortalecen la efectividad de la quimioterapia y tienen un efecto sinérgico en la reducción del crecimiento del tumor.
     
  • La fibra tiene un efecto defensivo frente debido al mecanismo de secuestro de metabolitos de carácter cancerígeno. Activa también el tránsito gastrointestinal reduciendo así el tiempo de contacto de éstos metabolitos tóxicos con la mucosa intestinal.

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