Vitamina D, cada día más imprescindible

La Vitamina D, fue descubierta en 1922 por el científico de la Johns Hopkins School of Public Health, Elmer V. McCollum, que la definió como útil para la protección del crecimiento óseo y la prevención del raquitismo. A día de hoy sabemos que la Vitamina D no es una vitamina, sino una hormona, con funciones de importancia vital.

¿Qué sabemos de la vitamina D?

La vitamina D, es denominada vitamina aunque no es una auténtica vitamina, sino una hormona esteroidea. La biosíntesis de la vitamina D es producida en la piel por exposición de ésta a la radiación ultravioleta.
 


Un tipo de colesterol (7-dehidrocolesterol) de nuestra piel, se transforma por la acción solar en vitamina D3 (colecalciferol), para luego convertirse a través de reacciones metabólicas, en el hígado y en el riñón, en la forma activa, el 1,25-dihidroxicolecalciferol, también denominado calcitriol.

Paso de 7-dehidrocolesterol a pre-vitamina D3 02
El colesterol de la dieta, también puede metabolizarse por la acción solar, a vitamina D2 (ergocalciferol), otra provitamina D, que se transforma también, a través del hígado y del riñón en la forma activa (calcitriol).
 

Mantenimiento de los huesos

Su función más conocida es la formación y mantenimiento de la estructura ósea. Ayuda a la absorción digestiva de calcio y fósforo. La falta de calcio en el hueso, por déficit de vitamina D, provoca raquitismo, osteomalacia e incluso osteoporosis. La vitamina D trabaja conjuntanmente en este sistema óseo, con la hormona paratiroidea (parathormona) y con la calcitonina.

Interviene en la regulación de los niveles de calcio y fósforo en sangre, promoviendo la absorción intestinal de los mismos a partir de los alimentos y la reabsorción de calcio a nivel renal. Con esto contribuye a la formación y mineralización ósea, siendo esencial para el desarrollo del esqueleto.
 

Salud gingival y enfermedad periodontal

La vitamina D3, como nutriente esencial, está vinculada a la prevención y tratamiento de la gingivitis y de la enfermedad periodontal. La mayoría de estudios, además, correlacionan esta acción con el papel del calcio en el área ósea. La falta de vitamina D puede provocar una pérdida de minerales en el hueso con fragilidad ósea y facilidad de fractura. A este respecto, la disminución mineral ósea puede causar daños en el hueso alveolar y mandibular, favoreciendo la reabsorción ósea, provocando o agravando la enfermedad periodontal.

Las personas con niveles adecuados de vitamina D, en comparación con individuos con una cantidad menor, tienen un 20% menos de probabilidad de sangrado gingival.

Un aumento en los niveles de esta vitamina posibilita una disminución de la susceptibilidad a la gingivitis, lo que confirmaría la capacidad antiinflamatoria de la vitamina D.


Otra aportación de la vitamina D, es la mejora en la inmunidad innata, por inducción de la producción de péptidos antimicrobianos para hacer frente a la infección de diferentes bacterias, entre las que se encuentran entre otros, Porphyromonas gingivalis. Incluso puede actuar inhibiendo el desarrollo de candidiasis oral.
 

Otras enfermedades dónde la vitamina D puede tener un papel importante

La forma activa de la vitamina D (calcitriol) realiza sus efectos al unirse al receptor nuclear de vitamina D (VDR), el cual está presente en la mayoría de células del organismo. Por ello continuamente nuevos estudios nos confirman, la capacidad de la vitamina D para actuar sobre casi todos los tejidos y funciones del cuerpo humano. Entre las áreas dónde la vitamina D está suscitando un mayor interés, por su posibilidad de efectos terapéuticos y/o preventivos, encontramos las siguientes:

  • Sistema inmunitario y sus enfermedades relacionadas

    • Artritis, osteoartritis, artritis de rodilla
    • Diabetes, nefropatía diabética
    • Enfermedad de Crohn
    • Lupus eritematoso sistémico
    • Esclerosis múltiple
    • Pancreatitis, cáncer pancreático
    • Exacerbaciones de la EPOC (Enfermedad pulmonar obstructiva crónica)
  • Trastornos del sistema nervioso central

    • Demencia senil
    • Disfunciones cognitivas
    • Depresión, especialmente en ancianos, depresión mayor
  • Aparato cardiovascular

    • Calcificación vascular, inflamación, estrés oxidativo, trombosis, disfunciones del sistema renina-angiotensina, son patologías en las que se ha encontrado con elevadísima frecuencia niveles bajos de vitamina D

  • Cáncer

    • En la mayoría de procesos tumorales, las personas presentan niveles bajos de vitamina D
       

Vitamina D y esperanza de vida

La vitamina D parece tener también un papel en la prevención del envejecimiento: las personas con niveles elevados de esta vitamina poseen telómeros (material genético del núcleo de la célula) más largos que las personas con menor cantidad de la misma, a la misma edad. La longitud de los telómeros se asocia al estado de envejecimiento real, cuanto más largos se mantienen los telómeros más joven biológicamente se mantiene el organismo. De modo que se recomienda una alimentación con un adecuado aporte de vitamina D.
 

Como vemos, la vitamina D actúa en muchas funciones de nuestro organismo. Tiene influencia en la diferenciación, crecimiento y muerte celular. Y además parece claro, que las personas con unos niveles de vitamina D más elevados, tienen una menor mortalidad por cualquier causa.

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